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Quién es Seth Pacheco, trader mentor principal de AST

Seth Pacheco, trader mentor principal de AST

¿Quién es Seth Pacheco y qué hace hoy en AST?

Es el trader mentor principal: valida las métricas, los modelos y la gestión, y está en las sesiones en vivo. No fundó AST. La fundó Ameyalli Orea sola, en enero de 2024, y él se unió un año después. Ese es su lugar y no es más grande. Lo decimos aquí igual que en la página de la mentoría, porque presentarlo como cofundador sería falso.

Lo que sigue lo contestó él, en su voz, en una sesión transcrita sin editar. Y pidió que se contara de una forma concreta:

«Que se inspire con la historia no lineal ascendente, sino una constante de subidas y bajadas marcando una tendencia alcista no limpia.»

Así está contada. Cada tramo bueno de aquí abajo va seguido del que lo deshizo, y la última bajada no es de hace años: es de este año.

¿De qué vivía antes del trading?

De vender dulces en la universidad y de trabajar en vacaciones. Es de un pueblo del centro de México.

«Llegué a trabajar de pintor, un local de pizzas, limpiador de albercas, todos con una paga de 150 pesos diarios por 8 horas o más de trabajo.»

Después consiguió uno mejor: cuidar y sembrar agaves los fines de semana, a 2,000 pesos por fin de semana en jornadas de doce horas. Cuatro veces más por hora que los anteriores. No es un detalle de color: es la primera vez que aparece el criterio con el que ha tomado todas sus decisiones desde entonces, y lo dice él:

«Lo que quería hacer dinero con el mejor vehículo posible, siempre busqué mejorar mi vehículo económico.»

¿Cómo llegó al trading, y qué pasó la primera vez?

A los 21 años, en 2019, por bitcoin. Su primera ganancia fueron 150,000 pesos. La perdió.

Después vino lo otro. Su abuelo materno pidió un préstamo de 400,000 pesos para que él lo operara. Y con ese préstamo ya concedido, convenció a su hermano mayor, que vendió su coche: 75,000 pesos más. Operó agosto «sin resultados favorables pero sin grandes pérdidas», y en septiembre de 2019 lo perdió todo.

Lo cuenta en cuatro palabras: «fue una época mala». No hay más dramatismo en su versión que ese.

Esto se publica porque le pasó a él y así salió. No se publica como aviso de lo que te va a pasar a ti.

¿Qué hizo en los tres años siguientes?

No operar. Conviene decirlo claro, porque es la parte que suele contarse al revés: en septiembre de 2019 dejó el trading y no volvió hasta 2022. «Nunca volví al trading, solo lo miraba de muy lejos.» Esos tres años no son un paréntesis dentro de una carrera de trader — son la búsqueda del vehículo siguiente, porque el criterio nunca cambió, solo el vehículo.

Probó, en este orden: trabajos físicos a 150 pesos la jornada, streaming de videojuegos —más de doce horas diarias en pandemia, y su techo fueron sus primeros 100 dólares—, dropshipping en Amazon, después Amazon FBA, después una marca propia de lentes cuando entendió que sin intermediario el margen era mayor, y por último los agaves.

Dos plataformas le cortaron el paso: Amazon le limitó la cuenta y Meta le restringió la publicidad justo al empezar a anunciar su marca. Volvió al trabajo físico — pero a uno mejor pagado que los dos anteriores.

Y entonces:

«Cuando conozco el trading sin capital propio, como lo "hice" en 2019, con cuentas de fondeo en 2022, fue cuando todo me hizo clic.»

Las comillas en «hice» son suyas. En 2019 el capital no era suyo, y perderlo se llevó por delante a dos personas de su familia. El fondeo no le resolvió un problema de dinero: le resolvió tener que convencer a alguien para poder operar.

¿Por qué dejó los trabajos físicos?

Por algo que ocurrió en 2021 en los campos de agave donde trabajaba los fines de semana: un asesinato. Él no estaba —pasó entre semana— y se trasladó desde la universidad a ver en qué hacía falta.

«Después de ese evento decidí ya nunca más trabajar en algo físico, porque odié el contexto de que en México, si progresas, de por sí es muy difícil progresar; ahora, si te empieza a ir bien, tienes que además cuidarte del crimen organizado.»

Y ahí el intento cambia de categoría:

«El intento ya no era intento, era compromiso de vida.»

¿Cuándo hizo clic?

En 2022, en su cuarto, viendo TikTok.

«Venía llegando de la universidad, estaba scrolleando acostado en TikTok, vi un video donde hablaban del trading. En ese momento se me vinieron recuerdos de todo lo que pasé aquel 2019, no quería repetirlos, me sentí como si me presionaran el pecho. Pero al mismo tiempo me acordé que sí había podido tener resultados pero no lo pude sostener, y era porque nunca había buscado asesoramiento.»

En la misma respuesta cuenta lo otro que lo empujó, y no es el mercado:

«Me frustraba demasiado saber que los otros chicos en mi universidad tenían carros propios y yo tenía que ir en bicicleta, que yo solo podía ir de la uni a mi cuarto rentado en una casa de 8 cuartos compartidos por una sola cocina. No salía al cine, a restaurantes, a ningún lado. Y yo sabía que podía hacer dinero.»

Estudiaba ingeniería civil en el Tec de Monterrey, con beca del 90%. El becado entre los que tenían coche.

¿Qué hizo distinto la segunda vez?

Invirtió el orden.

«Quise hacerlo al revés del 2019: primero asesorarme, después invertir.»

Compró un curso de 300 dólares con lo que había juntado vendiendo dulces. Después vinieron otros —seis en total ese año, ninguno por encima de 200 dólares, todos en vídeo grabado— y estudió por su cuenta.

«Si el curso me decía haz 10 operaciones en backtesting, yo hacía 200. Si me decía estudia esto 2 veces, yo lo hacía 10 veces. Era esto o era esto.»

Eso no es carácter, y él no se lo atribuye. Es una frase aplicada. Cuando se le pregunta qué corrección le cambió la forma de trabajar, no contesta con nada de trading: contesta con una idea de Alex Hormozi, que recuerda más o menos así — haz tanto volumen de acción que sea inevitable que el resultado llegue tarde o temprano. La misma idea aparece en lo otro que dice de él: que los números siempre le gustaron, pero fue Hormozi quien lo orientó a que los números para tener resultados son cien veces los que uno cree que necesita. De ahí sale lo demás: por qué mide, por qué exige repeticiones y por qué no se fía de una muestra corta.

No metió dinero a una cuenta de fondeo hasta sentirse listo. Y cuando le preguntamos cómo supo que lo estaba, la respuesta no es la que se esperaría de alguien que hoy enseña método:

«En realidad nadie me dijo que estaba listo. Simplemente me desesperé y compré cuentas de fondeo, porque en los cursos nadie te "gradúa", nadie te dice cuándo estás listo.»

Compró tres cuentas en agosto de 2022, unos 4,000 pesos en total. Quemó la primera en dos días. Volvió a estudiar, compró cuatro más en octubre, y con una de ellas llegó su primer retiro en noviembre: 400 dólares, después de ocho meses a más de sesenta horas mensuales de backtesting.

¿Qué pasó justo después de que empezara a funcionar?

Que se confió, con una lógica que suena razonable. En febrero de 2023 empezó a añadir conceptos:

«Si los conceptos que había usado me habían dado resultados, más conceptos eran mejores resultados. Añadí información que empeoró todo. Ahí empezó mi racha negativa.»

Tres meses en rojo. En mayo de 2023 dejó la carrera, al empezar el octavo semestre y con los exámenes encima: «no avanzaba en el trading ni en la universidad», «me sentía ignorante en los 2 lados».

Es la primera vez que aparece su fallo recurrente —acumular de más sobre algo que ya funcionaba— y no es la última. Vuelve al final de esta página, a otra escala y en presente.

¿Qué lo sacó de ahí?

Una burla. Una amiga le mandó una historia de Instagram en tono despectivo —«mira esta persona, según retira con estrategias simples, jajaja»— y él entró a refutarlo:

«Fui al gráfico y daba los números que él decía. Fui a otro video, daban los números que él decía. Sin querer me vi todos sus videos en un solo día.»

Ese hombre vendía cursos. Seth no quería un curso: le escribió por Instagram, por correo y por Hotmart hasta que le contestó, una semana después, pidiéndole «un número que jamás me habían cobrado» por cinco sesiones. Para pagarlo vendió su bicicleta, vendió la única televisión que tenía y cambió su computadora por una más barata para quedarse con la diferencia.

Las cinco sesiones fueron: qué es el trading mecánico y cómo buscar modelos de entrada; cómo leer las métricas de un modelo; cómo gestionar cuentas de fondeo a partir de esas métricas; un plan personalizado. Y la quinta quedó condicionada a algo que no era una fecha: sería cuando llegara a su primer retiro.

Le pidieron 100 operaciones de backtesting. Volvió a los tres días con tres años.

¿Y funcionó?

En julio de 2023 tuvo su primer mes de 10,000 dólares. Lo cuenta con el asterisco puesto por él:

«Con el plan de escalado pedí un préstamo y tuve la suerte de agarrar una racha positiva. No cambié nada, seguí mi modelo al pie de la letra.»

El préstamo era bancario, lo pagó con el retiro, y el plan contemplaba cinco intentos. Le salió al primero. Es él quien insiste en llamarlo suerte, y no es modestia de ocasión: preguntado por cuánto de un resultado es estrategia, cuánto gestión y cuánto suerte, su reparto le da a la suerte el trozo más grande de los tres — un tercio largo, por encima de su propia estrategia y de su propia gestión. Es su estimación, no una medición de la casa, y así hay que leerla. Cuando lo explica se apoya en una frase que atribuye a Jim Simons y cita de memoria: que en esta industria es muy difícil separar la suerte de la habilidad.

De ahí sale la posición que ordena todo lo demás: si un resultado corto puede ser suerte, la única prueba es la repetición.

¿Qué hacía entonces que hoy la casa prohíbe?

Tres cosas, y las nombra él sin que se las saquen: operar sin saber su esperanza matemática, acumular confirmaciones antes de entrar y mover el stop o el objetivo una vez dentro.

Las tres son, exactamente, las tres que AST publica hoy como resultados nulos:

Lo que hacíaLo que la casa midió después
Operar sin conocer su esperanzatodo el aparato de métricas de la mentoría
Acumular confirmaciones de entrada0 de 40 filtros baten al control
Mover el stop o el objetivo142 celdas de gestión, ni una superviviente

No es una coincidencia retórica: midió lo que él mismo había hecho mal. Es el mismo orden que en el resto del sitio —primero el gesto, después el dato—, pero aquí con el mismo autor en los dos lados.

¿Cuánto ha cobrado él, y dónde está la prueba?

Las cifras de un mentor son la parte que casi nadie enseña. Aquí están las suyas con el mismo criterio que las del muro: un certificado de pago por retiro, emitido por la empresa de fondeo, con su nombre, la fecha y el importe.

He cobrado 123 veces en empresas de fondeo de futuros, $180,405 USD en total, entre el 19 de enero de 2026 y el 6 de agosto de 2026. Cobré en los 8 meses de esa ventana, sin saltarme ninguno, en 1 empresas distintas. Mi retiro mayor fue de $1,993 y la mediana $1,500.

Mes a mes

Retiros de Seth Pacheco mes a mes
MesRetirosCobradoProporción
enero 20268$14,145
febrero 202625$43,497
marzo 202625$39,909
abril 202615$20,319
mayo 202610$12,075
junio 202615$20,445
julio 202615$18,615
agosto 202610$11,400

La forma importa más que el total: no es un mes bueno seguido de nada. Son 8 meses seguidos cobrando, que es exactamente lo que le pido a un trader de la formación.

Dónde

Los 123 comprobantes

Cada imagen es la captura del certificado de pago que emitió la empresa de fondeo, sin editar. Haz clic en cualquiera para verla completa.

Procedencia. Estas cifras salen de sumar los 123 certificados uno por uno, con corte del 6 de agosto de 2026. Son mis retiros: no entran en el muro de traders ni en sus totales, que se cuentan aparte.

¿Cuándo empezó a enseñar?

Antes de que AST existiera, gratis y en restaurantes.

«Había pasado por demasiada frustración al ver videos y trabajar fuerte en algo que no sabía si lo estaba haciendo bien. Por eso la única manera que me gustaba enseñar era frente a frente.»

Media hora, abrir la computadora y explicar. No cobraba, pero tampoco se comprometía: si a la siguiente cita alguien llegaba con una semana de backtesting en vez de los tres meses que había pedido, no volvía a quedar con esa persona.

Empezó a cobrar por una razón que tampoco embellece:

«Me parecía una falta de respeto a mi tiempo que yo les dijera que hicieran algo y lo hicieran a la mitad, cuando yo hacía 10 veces lo que me pedían. Al cobrar rápidamente veía quién sí quería hacerlo profesional y quién lo quería como un hobby.»

Y añade la mitad que no le favorece: «como yo tenía una fuente de ingreso más, le agarré más compromiso a darle seguimiento al avance de ellos».

Su primer alumno de pago no salió de las quedadas ni de anunciarse: lo buscó él, por recomendación de alguien.

¿Por qué se unió a AST?

Ameyalli lo contactó en mayo de 2024 por Instagram —era amigo de amigos en Puebla— y en noviembre le pagó mentorías. En enero de 2025 ella le propuso unirse a AST, que ya existía desde hacía un año. Él aceptó con una condición: «sí, pero yo no quiero que nadie me conozca».

Hoy son pareja y están comprometidos. Lo decimos aquí porque esta es su biografía; en los materiales de negocio se refieren el uno al otro como socios, que es lo que son cuando hablan de la empresa.

Cumplió la condición. Durante trece meses su nombre no aparece en ningún sitio: ni en los reels, ni en los mensajes, ni una sola vez la palabra «cofundador». Entró a finales de ese enero, y según ella «Seth no es de personalidad de hacer cosas a "medias"».

Lo que se encontró y lo que aportó lo dice sin adornos: «Ameyalli ya tenía montado todo un sistema: agendas, calendarios, redes sociales, equipo de soporte. Yo trabajaba solo». Y lo que faltaba: «no había exactitud en parámetros, dejaba muchos cabos sueltos en los modelos, en la gestión, en una industria que cada tick cuenta».

Sobre por qué funciona el reparto, la explicación es suya y es la misma caja vista desde dos sitios:

«Me gusta seguir el plan; a ella no le gusta seguir un plan, le gusta estar creando estrategias, salirse de la caja. Yo me siento seguro dentro de la caja, ella se siente prisionera dentro de la caja. Ella me da información que yo no vería por estar encerrado; yo le doy planes de ejecución y la mantengo en track, algo que no haría, y que no podría ver sus ideas hacerse realidad.»

Cada uno nombra ahí su propia limitación, no la del otro. Y explica el producto sin hablar de producto: lo que AST enseña es una caja —un modelo con parámetros exactos que se ejecuta sin negociar contigo mismo—, y para construirla hace falta alguien a quien la caja le dé seguridad. Para que la casa no se convierta en una, hace falta la otra.

De ahí sale también por qué publicamos lo que no funciona, que en su caso no es una virtud sino una necesidad:

«Para que no me causara ruido mental el "y si probamos esto" cuando ya había hecho la prueba anteriormente. Mejor documentarlo, y así cada vez que quiera probarlo, releer por qué no funcionó.»

¿Qué es lo que más le ha costado desaprender?

Que las reglas no son un hecho de la naturaleza. Distingue tres posturas, y la tercera es la suya: hay quien no rompe las reglas por miedo, hay quien las rompe por rebeldía, y hay quien se pregunta «para qué están las reglas, quién las puso, qué resultados me llevan a seguir esas reglas». De ahí sale la consecuencia:

«Si tú sigues reglas que alguien más te dijo, tienes alta probabilidad de tener sus resultados o peores — y si sus resultados no te gustan, estás mal parado.»

Con el contrapeso que da él mismo, sin que se lo pidan, y que va pegado o no va: «tampoco se trata de romper todas las reglas que veas, porque no llegarás a ningún lado que valga la pena».

Y termina con la única frase de toda la sesión en la que se señala a sí mismo:

«A veces se me olvida que yo creé mis propias reglas y que si tengo un resultado que no me gusta, se me olvida que las puedo romper, desafiar, ajustar, reconstruir, para volver a intentarlo.»

Es la caja otra vez, y esta vez desde dentro: no solo se siente seguro ahí — a veces olvida que tiene la llave y que la construyó él.

¿Lo que enseña es lo que él opera?

Es la sospecha que más se repite sobre cualquiera que enseñe esto, y la contesta en tres pasos. El primero es admitir la premisa:

«No es la misma.»

Lo que muestra en abierto no es su operativa completa, y da dos razones. Una es doctrina suya de siempre: «más estrategias no es mejor automáticamente, hay un número adecuado; más de ello se reduce la ganancia y aumenta el costo operativo». La otra no la había explicado nunca en público:

«Cuando se comparte las estrategias hay más probabilidad de que empresas de fondeo baneen las estrategias. Para cuidar a los que han confiado no solo con palabra sino con acción en mis sistemas, se les protege.»

Masificar una estrategia la mata para quien ya la usa. Ese es el motivo por el que en este sitio no se publican parámetros ejecutables, y no es guardarse un secreto.

Pero eso deja abierta la pregunta siguiente, que es la única que importa. Esta la contesta sin rodeos:

«Sí, de hecho opero todos los días mis sistemas en vivo y muestro mis operaciones en mis cuentas con mi dinero.»

Los alumnos reciben lo que él opera, y la prueba no es una declaración: es que lo opera delante de ellos, cada día, con su dinero.

¿Por qué dejó de ser invisible?

Porque llegó donde quería llegar y no sintió nada.

«Después de retirar mis primeros 50k no sentí nada. Tanto tiempo buscando tener resultados, cambiar mi vida, y no sentía nada. Ya no hacía backtesting con las mismas ganas, ya ni siquiera veía el interés de hacer trading.»

Fueron dos meses —su mejor bimestre— y lo que siguió fue un viaje a Argentina, a una reunión con otros traders, donde le pasaron dos cosas que él mismo separa en «una egocéntrica y otra inspiradora». La primera: conoció a gente que hacía cinco o diez veces más que él sabiendo menos de trading cuantitativo, y la atención estaba puesta en ellos. No lo suaviza — «me enojó demasiado el saber que no valgo lo suficiente al mercado». La segunda: uno de ellos había montado una escuela gratuita en su país después de tener resultados.

«Todos mis objetivos estaban centrados en mí y no en lo que yo podía ser útil para los demás.»

Da la cara desde el 20 de agosto de 2026. Y sobre por qué es el primero en enseñar sus propias pérdidas cuando el grupo viene de una mala racha:

«Cuando el mercado está bueno, cualquiera se puede poner al frente a "dirigir".»

¿Se le acabaron las malas rachas?

No. Es la otra mitad de la sierra, y la da con frecuencia declarada:

«Cada año una o dos veces, todas saben diferentes, ninguna la espero, pero cada vez me recupero más rápido psicológicamente.»

Lo que mejora no es que dejen de llegar, ni que las vea venir. Es el tiempo de vuelta.

Y su error más caro tampoco está en 2019, que es donde el lector lo esperaría:

«Considero que la lección más cara siempre es la más reciente, porque si estás creciendo constantemente, perder en el pasado es menos costoso que perder en el presente. Mi error más caro ha sido operar más modelos de los que yo le podía dar seguimiento profesional.»

Es el mismo error de febrero de 2023, una escala más arriba: entonces acumuló conceptos dentro de una estrategia; hoy, modelos dentro de una cartera. Y lo dice en presente perfecto —«ha sido»—, no como lección cerrada. Ahí termina la línea de tendencia de esta página, que es lo que él pidió: alcista, y no limpia.

¿Y cuándo sería suficiente?

Todavía no. Preguntado por dónde está en su propia curva, contesta: «todavía en la parte plana». Y lo repite al cerrar sus sesiones — «aún somos muy novatos, AST no es nada»—, como una higiene deliberada: «es como "Respice post te, hominem te esse memento", constantemente recordarme que me falta mucho».

Pero distingue eso de lo de Argentina, que sí fue un golpe:

«Es fácil decir que Ed Seykota es mejor que tú: tiene más años de experiencia de mercado que los que yo tengo de vivo. Pero que una persona de mi misma generación me lleve tanto en resultados — mismo mercado, mismos instrumentos, misma experiencia…»

Es la única comparación que le dolió, y le dolió porque era la única válida: sin la diferencia de años, no queda ninguna variable que explique la distancia.

Preguntado por qué tendría que pasar para decir que AST ya es algo, no menciona una cifra de dinero. Menciona tres cosas que juzga alguien de fuera: primeros lugares en Darwinex, ganar un World Cup de Robbins, y poner traders en los lugares verificados de más status. Es la misma idea con la que empezó esta casa, escalada: lo que vale es lo que alguien de fuera puede comprobar.

¿Qué cuesta esto?

Lo contesta con la frase más dura de toda la sesión, y no habla de la recompensa: habla del precio.

«No porque tú quieras o te conformes con una recompensa más pequeña, el trading te pedirá un precio más pequeño.»

El precio es fijo. Lo que varía es lo que cada uno aspira a sacar — y por eso, dice, la gente abandona: no porque el precio suba, sino porque hizo mal la cuenta de lo que había al otro lado. No acusa a nadie de flojo. Dice que se equivocaron al calcular.

Su propia vida es lo que ese precio se llevó, y no lo presenta como sacrificio. Preguntado qué se siente poder comprar lo que antes no podías, contesta midiéndolo: se siente bien, «muy bien» — y ocupa «7 horas de un día de 24 horas», una vez por semana, porque más «se convierte en vicio». Lo que le importa es la pregunta con la que cierra:

«¿Qué hago en todas las horas restantes? ¿Qué hago lo suficientemente emocionante para quererme levantar lo más temprano que pueda, acostarme lo más tarde que pueda?»

El resto es corto de contar. No tiene hijos y quiere tener muchos. No hace salidas ni tiene vida social. Y no lo vive como carencia:

«Para mí, mi vida personal es trading, lo que construyo y mi familia, nada más. Cualquier otra regla que tenga la sociedad de cómo es "vivir una buena vida" es eso: una regla impuesta por un anónimo con objetivos anónimos.»

Publicamos las dos cosas —el hecho y su encuadre— porque publicar solo lo segundo sería propaganda, y publicar solo lo primero sería una acusación. Preguntado qué haría si AST cerrara mañana, la lista completa es esta: «levantarme, operar, construir algo que tenga que ver con trading, hacer ejercicio, comer y dormir». Exactamente lo mismo que hace hoy.

Lo que esto NO dice

Cómo lo sabemos

Casi todo lo entrecomillado sale de una sesión de los días 3 y 4 de septiembre de 2026 en la que Seth Pacheco contestó, una por una, 66 preguntas preparadas a partir de todo lo que ya estaba grabado — para preguntarle solo lo que ninguna grabación cubría. Las respuestas están transcritas sin editar.

La excepción va marcada donde aparece: la frase «Seth no es de personalidad de hacer cosas a "medias"» la dice Ameyalli, no él, en la sesión de cuadre del 4 de septiembre. Es lo único de esta página que no sale de su propia sesión.

Las citas se recortan por longitud, nunca por sentido. Él mismo corrigió dos de sus propios datos durante la sesión: había fechado su primer mes de 10,000 dólares en febrero de 2023 y son de julio, y dijo que conoció el bitcoin a los 18 antes de precisar que fueron los 21. Publicamos las correcciones.

Las tres frases de otra gente que aparecen aquí son recuerdos suyos, no citas verificadas. Las dos ideas de Hormozi y la de Simons las cita de memoria, no hemos localizado la formulación original, y por eso van contadas como lo que son —lo que él recuerda haber leído— y no entrecomilladas como transcripción. Es la misma regla con la que se trata cualquier afirmación de un tercero en este sitio.

Hay cosas que decidió no publicar y no están aquí. Y hay dos cifras suyas que sí acepta publicar con su fecha: más de diez ocasiones fondeando cuentas de un millón de dólares y más de 100K retirados acumulados, a septiembre de 2026. Ninguna de las dos está en el muro, porque el muro es de los alumnos.

Su rol de hoy está publicado y verificado en la mentoría; el de ella, en su propia página.

En una frase

Seth Pacheco es el trader mentor principal de AST: valida las métricas, los modelos y la gestión. No fundó AST. Conoció el trading a los 21 años con bitcoin, en 2019, y lo perdió todo ese mismo año. Dejó ingeniería civil en el cuarto año, en mayo de 2023, y en julio de ese año tuvo su primer mes de 10,000 USD con trading mecánico. Se unió a AST en enero de 2025.

Cómo citar esta página. AST — Academia de Trading, «Quién es Seth Pacheco, trader mentor principal de AST», https://certificados.ast.bar/mentoria/quien-es-seth/. Datos al 3 de septiembre de 2026. Las cifras del muro de retiros proceden de los certificados de pago publicados.

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