Evidencia › Llevo años intentándolo: ¿sigo o lo dejo?
Llevo años intentándolo y quemé cuentas: los tres cortes medidos
Llevas años. Cursos que se acumulan, indicadores encima de indicadores, cuentas quemadas que ya ni cuentas —y por lo menos una vez, la sospecha de que te vieron la cara. Y una pregunta que no es técnica: ¿esto no es para mí?
No la vamos a contestar: esa firma no la puede poner quien no ha visto tu operación. Ponemos sobre la mesa tres cortes medidos, cada uno con su fecha y su denominador. Dónde estás en el tiempo. Dónde murió lo que quemaste. Y qué palanca queda —porque casi seguro no es la que llevas años accionando.
¿Llevo años estancado o estoy en una parte normal del recorrido?
Estar estancado y estar en la estación tres no son lo mismo. El recorrido del trader que usamos tiene seis estaciones: optimismo ignorante → optimismo con información → el valle → momentum negativo con información → impulso del realista → dominio. Es adaptación de la Opportunities-Downside Curve de Alex Hormozi, que nombra tres; las estaciones 4 y 5 son extensión de Seth.
El valle no describe un abandono, sino una pausa de dos o tres meses: el trader se detiene y vuelve más tarde a la primera estación, con otro mentor u otra estrategia. Si puedes contar tres o cuatro arranques con material distinto —otro mentor, otra estrategia, otra cuenta—, lo que llevas no son años seguidos: son varias primeras estaciones pegadas.
Nuestra medición cae en esa misma franja. Entre quienes llegaron a cobrar —y no todos llegan—, la mediana desde el ingreso hasta el primer retiro es de 82 días: p25 51 · p75 105 · mínimo 7 · máximo 135. Medición del 3-ago-2026, sobre los casos cuya fecha de ingreso se pudo emparejar con su primer retiro.
Y la línea que no se puede saltar: son dos cosas de distinta naturaleza que coinciden en la misma ventana. Los 82 días son medición nuestra; la pausa es descripción de un marco ajeno, no una medición de cuándo abandonan los alumnos de AST —eso no lo hemos medido—. Coincidir no es explicar. Más, en por qué intervienes.
¿Por qué se me mueren todas las cuentas?
No se te mueren en cien sitios distintos: se te mueren en la misma puerta. Siempre la misma: la cuenta se acaba antes de tener colchón que absorba una mala racha.
Nuestro motor sigue 160 cuentas de evaluación compradas, del desafío a su muerte: cuentas simuladas de una sola firma —Topstep 50K con límite de pérdida móvil de $2,000, eje 2019 en adelante—, no alumnos:
| Hito, contando desde la cuenta comprada | Simulado (n = 160) |
|---|---|
| Pasa el desafío | 32% |
| Llega al primer retiro | 13% |
| Muere sin pagar nada | 87% |
Ese 87% no está repartido por el ciclo: vive en dos puertas, y las dos están antes del primer cobro. El desafío se lleva a dos de cada tres —de cada 100 compradas, entre 27 y 34 lo pasan—; de las que ya lo pasaron, solo entre el 34% y el 48% llega a construir colchón. Los extremos de ese segundo rango (34.1% y 47.8%) son cada modelo en su mejor celda de un barrido de 36 —máximos sesgados al alza—, sobre 383 sesiones de enero de 2025 a agosto de 2026. Más, en dónde mueren las cuentas.
El giro está del otro lado de esa puerta. Condicionada a haber cobrado una vez, la probabilidad de que la cuenta cobre la segunda es 81%; de la segunda a la tercera, 88%. Son condicionales con su propio denominador: no se multiplican con lo de arriba. Lo improbable no es cobrar: es llegar a estar en posición de cobrar.
¿Y si llevo meses sin cobrar nada?
Meses sin un solo cobro se sienten como el veredicto. En el motor son la parte más larga del recorrido. En una corrida continua de 12 meses de una sola cadena del mismo motor, 154 sesiones de 245 se fueron en desafío —casi dos tercios del año en la fase que no paga nada—, más 21 en cuenta fondeada sin colchón y 70 en colchón. Un tramo largo sin cobros es la forma del ciclo, no la prueba de que algo esté roto.
Llevo años ajustando. ¿Qué queda por ajustar?
Casi todo lo que has ajustado en estos años vive en un mismo cajón: los parámetros del modelo. Nuestro encuadre: el novato ve «funcionó / no funcionó»; el profesional ve un camino de muchos puntos, cada uno con su rango, y si no hay resultados hay que ajustar alguno. La frontera: esos puntos son de la operación —cómo la ejecutas, con qué tamaño, con qué registro y en qué fase de la cuenta—, no los parámetros del modelo.
Ajustar el modelo hasta que funcione es lo que nuestro registro ya cerró: 142 celdas de gestión del stop, cero supervivientes. Y no es la única calle sin salida que pagamos: hay seis familias medidas y muertas, cada una con la cifra que la mató: filtros de contexto, apagar un día de la semana, escalar el stop a la volatilidad, parar tras dos pérdidas, elegir la mejor hora del histórico, reoptimizar cada año.
De ahí la distinción que más pesa: «llevo años probando cosas» no es lo mismo que «llevo años midiendo». Una idea que no queda registrada se re-barre sola: si de tus años no queda un registro fechado de lo que ya mataste, no tienes años de evidencia, tienes el mismo año repetido. Y un camino de ajustes sin criterio de paro no termina nunca; ese paro existe y es externo: el límite de pérdida.
¿Los años acumulados juegan en mi contra?
A AST casi nadie llega por falta de material. Llegan con más material del que van a usar. Kevin de la Cruz llevaba seis o siete años y cuatro cursos donde cada quien armaba sus reglas. Hernán Villareal, seis años y medio de cursos que eran solo videos; al ver el modelo preguntó dónde estaban los indicadores. Francisco Vargas dominaba la teoría y no pasaba de la primera fase de un desafío.
Los tres describen el mismo hueco, y ninguno lo describe como falta de información: los años acumulados no eran lo que jugaba en su contra. Lo que faltaba tenía horario y una persona del otro lado mirando la ejecución: la diferencia entre un curso y una mentoría.
Entonces, ¿sigo o lo dejo?
La pregunta trae una trampa: supone que la cuenta quemada es un veredicto sobre ti. La cuenta no es un premio que se aprueba una vez: es un insumo que se compra, se opera y se repone.
La comparativa lo pone en operaciones. Dos traders persiguen el mismo retiro tras una mala racha en cuenta fondeada: el que conserva la cuenta y arrastra el déficit necesita 11.5 operaciones ganadoras; el que la quema y repone necesita 4.5, pagando del orden de $125. Es material pedagógico del canon de expectativas de mayo de 2026, no una medición en producción; y esos $125 son una lectura de mayo de 2026 de un precio de tercero: caduca, y manda la página de la firma el día que compras. Desglose, en el costo real.
Así que la decisión honesta no es «sigo o lo dejo». Son tres preguntas, y ninguna es sobre tu identidad: si el presupuesto da para reponer el insumo, si lo que ajustas es la operación o el modelo, y si tienes un registro que impida repetir este mismo año.
Lo que esto NO dice
- No dice que en 82 días se cobra. Es una mediana entre quienes llegaron a cobrar, con la mitad de los casos fuera del rango 51-105 días. No es un plazo ni una promesa, y no habla de quien no llega.
- No dice cuándo abandonan los alumnos de AST. No lo hemos medido: la pausa del valle es descripción de un marco ajeno, y los 82 días, medición nuestra sobre otro grupo. Que coincidan no demuestra causalidad.
- No dice que el 87% sea tu probabilidad. Son cuentas simuladas por un motor determinista, sobre una firma y un tamaño concretos: no son alumnos, y no se comparan con el muro de retiros.
- No dice que el 81% sea una constante. Es la condicional de esa traza; desde la cuenta ya fondeada, el mismo motor da cifras más bajas.
- No dice que reponer la cuenta mejore tu resultado. El 4.5 contra 11.5 es material pedagógico, no una medición en producción.
- No dice que las hipótesis cerradas sean malas en todo contexto, ni si debes seguir o dejarlo. No pasaron el gate en esa ventana, ese instrumento y esa cuenta: ausencia de evidencia, no evidencia de ausencia. Eso no lo contesta una cifra.
Cómo medimos esto
- Los 82 días. Medición del 3-ago-2026: del ingreso al primer retiro certificado. Denominador: solo quienes llegaron a cobrar y cuya fecha de ingreso se pudo emparejar. Las cohortes de los últimos ~3 meses están censuradas a la derecha.
- El embudo. Motor propio de simulación de cuenta, no un registro de alumnos: Topstep 50K con límite móvil de $2,000, un instrumento, n = 160 cuentas compradas, eje 2019+, con Clopper-Pearson exacto. Una reproducción independiente sobre 97 cuentas (2022-2026) da 14%, 13%, 11% y 8% para el primer, segundo, tercer y cuarto retiro.
- Las puertas y el calendario. El 27%-34% y el 34%-48% salen del mismo barrido de 36 celdas por modelo sobre 383 sesiones (enero 2025 → agosto 2026): son rangos entre corridas, no intervalos de confianza, y los extremos 34.1% y 47.8% son mejores celdas, máximos sesgados al alza por construcción. Las 154/21/70 sesiones son una corrida continua de una sola cadena: otra configuración da otro reparto y no se restan.
- Las 142 celdas. Motor de cuenta sobre el micro del Nasdaq, mayo 2019 → julio 2026, cuenta de 50K. El 4.5 contra 11.5 es canon pedagógico de mayo de 2026, sin muestra ni ventana propias.
- Qué queda abierto. Dos sesgos de signo contrario: el motor va 17.5% por encima del backtest de la plataforma —medido en dinero por operación, no en probabilidad—, y la regla de consistencia de la firma se modeló más dura de lo que es. No sabemos hacia qué lado se mueve el neto, así que el 13% no es techo ni piso. El traslado a otra firma o a otro tamaño no está medido, y cuándo se detienen nuestros alumnos sigue sin medirse.
Los cobros que sí podemos mostrar están en el muro de retiros: 58 traders · 293 retiros · $373,434 USD, ventana de enero a agosto de 2026, corte del 12-ago-2026. Es dinero que salió, y es cosa distinta del embudo simulado: no se validan entre sí. El método, en biblioteca.ast.bar.
En una frase
No contestamos ni «sigue» ni «déjalo»: damos tres cortes medidos. El 87% de las cuentas simuladas muere sin pagar nada, pero la que cobró una vez cobra la segunda el 81% de las veces. Y ajustar el modelo hasta que funcione ya está cerrado: 142 celdas, cero supervivientes.
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