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Dónde mueren de verdad las cuentas de fondeo (no es donde crees)

En simple

Un puesto de comida en tu barrio. Antes de vender el primer plato, el dueño ya pagó permiso, renta y equipo. Lo difícil no viene después: viene ahí. Primero, lograr abrir. Después, los meses en que abres todos los días y todo lo que entra se va en reponer, sin llevarte nada a casa. Quien cruza esas dos puertas empieza a llevarse algo, y lo más frecuente es que la vez siguiente también se lleve algo.

Las cuentas de fondeo que medimos se comportan igual. Y conviene decir qué es esto: no es un registro de alumnos. Es un motor de simulación sobre un tipo concreto de cuenta: 50K con límite de pérdida móvil, de una sola firma. Con otra firma o con otro tamaño el embudo cambia, y eso no lo hemos medido. Contando desde el día en que se paga la cuenta, alrededor de 1 de cada 8 llega a cobrar alguna vez. Las demás terminan sin cobrar nada. De las que sí cobraron una vez, la mayoría vuelve a cobrar. Cobrar no es lo raro; lo raro es llegar a estar en posición de cobrar.

Cuando escuches que "la mayoría de las cuentas fondeadas cobran", fíjate a quién están preguntando: solo a los puestos que ya lograron abrir. Los que no, no están ahí para contestar.

Qué significa para ti

El primer cambio es dónde pones el esfuerzo. Si estás afinando la salida —cuándo retirar, cuánto dejar dentro—, estás puliendo la parte del ciclo que casi no mata cuentas. La mortalidad vive en las dos puertas de entrada. La primera es el desafío, que se lleva a dos de cada tres. La segunda es la fase fondeada sin colchón. Ya pasaste el examen, pero el límite de pérdida móvil —ese tope de pérdida que sube contigo y no retrocede— sigue pegado a tu saldo. Esa puerta se lleva a más de la mitad de las que quedaron. Esa franja no es un trámite entre el examen y el cobro.

Qué haces distinto mañana:

Y una expectativa de calendario. En una corrida de 12 meses de este motor, casi dos tercios del año se fueron en la fase que no paga nada. No es un promedio del mercado, pero sí dibuja la forma: un tramo largo y sin cobros es el ciclo normal. Y ahí dentro se apaga la mayoría.

¿Cuántas cuentas compradas llegan a cobrar?

La pregunta está mal hecha desde el principio. Se pregunta "¿cuántos pasan el desafío?" o "¿cuánto cobra una cuenta fondeada?". Las dos usan un denominador que empieza a contar después de la parte cara. Nosotros contamos desde donde tú pagaste: una fila por cuenta comprada, del desafío a su muerte, sin reiniciar el conteo en cada retiro.

Sobre ese denominador, la probabilidad de llegar al enésimo retiro cae así. Las tres columnas son trazas distintas del mismo motor, con ejes y configuraciones distintas:

HitoTraza principal (n=160, eje 2019+)Traza independiente (n=97, 2022-2026)Tercera corrida (eje 2022+, 10 slots)
Pasa el desafío32%33.8%
Llega al 1er retiro13%14%13.1%
Llega al 2º retiro11%13%9.2%
Llega al 3er retiro9%11%5.6%
Llega al 4º retiro6%8%
Muere sin cobrar nunca87%

La segunda columna es una reproducción independiente. Se construyó por cadena continua —no por ventanas deslizantes, que contarían la misma cuenta cientos de veces— y reprodujo la ficha.

Las tres coinciden en la primera puerta (13-14%) y se separan en la tercera (5.6% a 11%). Esa dispersión es el techo de precisión de esta medición y la publicamos: el primer retiro está bien acotado, el tercero no. Las filas de más abajo del embudo descansan además en pocas cuentas resueltas, y por eso las damos como dispersión y no como punto.

¿En qué fase se pierden las cuentas?

Es la parte que casi nunca se mide, porque exige simular la cuenta completa y no la señal.

De cada 100 cuentas compradas, entre 27 y 34 pasan el desafío. El rango son cuatro corridas distintas del motor, no el intervalo de una sola. De esas —cuentas que ya pagaste y que ya demostraron algo— solo entre el 34% y el 48% llega a construir colchón. El rango depende del modelo que se opere. Los extremos son 34.1% y 47.8%, cada modelo en su mejor configuración de riesgo de un barrido de 36 celdas. Una medición aparte lo dice de otra forma: de las que pasan el desafío, solo el 41% llega a cobrar alguna vez. No es la misma corrida ni la misma ventana, pero coinciden en orden de magnitud.

PuertaPoblación de partida% que la cruza
Pasar el desafíocuentas compradas27%-34%
Construir colchóncuentas que ya pasaron el desafío34%-48%
Cobrar por segunda vezcuentas que ya cobraron una81%
Cobrar por tercera vezcuentas que ya cobraron dos88%

Cada fila viene de una corrida distinta del mismo motor. Las dos primeras incluyen los barridos de 2025-2026; las dos últimas salen de la traza n=160 (eje 2019+). Son cifras que se leen fila por fila; no se multiplican entre sí.

La conclusión operativa es incómoda: la fase de cuenta fondeada sin colchón no es un trámite entre el examen y el cobro. Es donde muere la mayoría de las cuentas que ya pagaste. El desafío se lleva a dos de cada tres; la fase intermedia se lleva a más de la mitad de las que quedan. Sumadas, esas dos puertas explican prácticamente todo el 87%.

¿Y si ya cobraste una vez? Aquí está el giro

Si la mortalidad estuviera repartida a lo largo del ciclo, cobrar una vez no diría gran cosa sobre cobrar la siguiente. No es lo que sale. Condicionada a que la cuenta ya cobró una vez, la probabilidad de que cobre la segunda es 81%. De la segunda a la tercera es 88%.

Ese contraste —13% desde la compra contra 81% desde el primer cobro— es el hallazgo. No es que cobrar sea improbable: es que llegar a estar en posición de cobrar es lo improbable. El negocio no se pierde ordeñando; se pierde antes.

Cuidado con el denominador, porque es donde una cifra de supervivencia se infla sin necesidad de mentir en ningún número. En el mismo motor y el mismo régimen, la cuenta medida desde que ya está fondeada da 70/42/31% para el primer, segundo y tercer retiro. Cambia solo desde dónde empiezas a contar, y la primera cifra se multiplica por más de cinco. Cualquier porcentaje de supervivencia que veas sin su denominador es un número sin significado.

¿Cuánto tiempo vive una cuenta en cada fase?

El calendario dice lo mismo que el embudo, medido en sesiones. En una corrida continua de 12 meses de una sola cadena de cuentas, la cuenta pasó 154 sesiones de 245 en desafío. Las otras fueron 21 en master sin colchón y 70 en colchón. Casi dos tercios del año se van en la fase que no paga nada.

Desde que se pasa el desafío hasta tener colchón se tarda entre 10.5 y 14 sesiones según el modelo. Y en otra medición, con otra configuración, la cuenta pasa 18.6 sesiones por trimestre en colchón contra 9.1 en master sin colchón. Son configuraciones distintas entre sí: no se pueden restar unas de otras, y ninguna de las dos es un promedio del mercado.

Cómo medimos esto

Lo que esto NO dice

La evidencia

Este embudo es simulación declarada como tal. Los retiros reales que sí podemos mostrar están en el muro de retiros verificados. El conteo es 58 traders, 293 retiros, $373,434 USD, ventana enero 2026 a agosto 2026. Son cosas distintas y no se validan entre sí. Una es cómo se comporta una cuenta dentro de un motor; la otra es dinero que salió.

En una frase

Desde una cuenta comprada, el 13% llega a un primer retiro y el 87% muere sin pagar nada (n=160, eje 2019 en adelante, motor de simulación sobre Topstep 50K). Pero condicionada a haber cobrado una vez, la probabilidad de cobrar la segunda es 81%. Toda la mortalidad está en la puerta de entrada.

Cómo citar esta página. AST — Academia de Trading, «Dónde mueren de verdad las cuentas de fondeo (no es donde crees)», https://certificados.ast.bar/fondeo/donde-mueren-las-cuentas/. Datos al 21 de agosto de 2026. Las cifras del muro de retiros proceden de los certificados de pago publicados.

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